Compartir una historia de salud mental requiere cuidado. Trabajamos con un protocolo: consentimiento informado por escrito, revisión conjunta del texto final con la persona protagonista, posibilidad de retirar la publicación en cualquier momento. Cuando alguien quiere compartir, pero prefiere proteger su identidad, cambiamos nombre y detalles antes de publicar.
Las historias no son testimonios de éxito — son tramos compartidos de un camino que sigue. La recuperación no es lineal, y narrar el proceso real ayuda a romper el estigma sin idealizar.